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24 d’oct. 2014


(del debate en la lista de correo de economía ecológica de Bcn, 23/10)

Buenas, 

Me gustaría añadir algunas reflexiones más. 

Creo que es muy importante el esfuerzo para diferenciar nuestros discursos de los derechistas en ambas posiciones del debate (independentistas y unionistas). Sabemos que con nuestros adversarios políticos hay elementos discursivos comunes y otros discrepantes. Hay que manejar bien esta articulación para evitar confusiones o lo que es peor, ser subsumidos. La movilización y emergencia de una izquierda independentista anti-capitalista creo que muestra el antagonismo radical con una parte de las elites catalanas con las que nos toca aliarnos momentáneamente para lograr la independencia. En el proceso constituyente que imaginamos ellas serán nuestras antagonistas, y es en ese sentido que hay que entender la posición del antropólogo Delgado cuando dice que la independencia puede y debe dar paso al desmantelamiento del sistema capitalista. Las ideas de Andreu Nin, líder del POUM también mencionado en los correos, resuenan claramente aquí, aunque provienen de otra época. La alianza momentánea con los adversarios genera contradicciones contínuas que en realidad son parte inherente de cualquier proceso político, ya que son la base de la transformación de identidades políticas a través de un diálogo con el adversario, hacia re-síntesis contínuas de visiones antagónicas. La literaria relación entre David Fernández y Artur Mas me sirve para ilustrar - de una forma caricaturizada - lo que quiero decir. 

En este sentido, me gustaría mucho escuchar y entender cuáles son los elementos discursivos que diferencian las posiciones unionistas de izquierdas con las de Rajoy. No tengo ninguna duda de que los hay. Me gustaría mucho conocer las opiniones y las diagnosis críticas desde posiciones unionistas - e incluso favorables a la prohibición de la consulta - de izquierdas sobre, por ejemplo, el proceso histórico de construcción del estado español, la unidad de España - qué significa para vosotr@s? - así  como qué formas de encaje de la diversidad de pueblos ibéricos y qué formas de organización políticoeconómica propondríais para un estado español sin secesión regional. 

Una de mis críticas al discurso unionista es que mezcla dos cosas distintas. Una es la indisoluble unidad de lo humano, el sentimiento de solidaridad fraternal o entre pueblos. Y la otra es la (re)configuración histórica de comunidades políticas, entendidas como colectividades a diferentes escalas que se dotan de normas para la organización de una vida social en común. Lógicamente en la articulación de comunidades políticas intervienen varios factores y se movilizan varios recursos, entre ellos el identitario, ya sea en procesos más o menos democráticos o deliberativos o bien de forma impuesta desde estados totalizadores. A su vez los cambios políticos - secesiones, colonizaciones, autonomización -  pueden mejorar o agravar las relaciones interculturales. En la historia mundial hay ejemplos para todo, como se ha dicho en varios correos (desde los Hutus y Tutsis hasta las independencias bálticas). Creo que es importante diferenciar estas dos cosas y entender como se interrelacionan históricamente. 

Un esfuerzo por aclarar esto creo podría contribuir a evitar que comunistas de visión unionista se planteen votar a partidos de la derecha española. Aunque también hay que tener en cuenta que estos recorridos ideológicos no son algo nuevo del proceso actual. Pensad por ejemplo en Federico Jiménez Losantos, militante antifranquista comunista que ahora forma parte del lobby mediático ultra-españolista-conservador (donde seguro influyó el secuestro que sufrió a manos de la organización independentista armada Terra Lliure). O Pío Moa, militante del grupo armado de izquierda radical GRAPO, que más tarde se convirtió al revisionismo franquista de la historia de España del siglo XX. O, sin ser un caso tan extremo, Josep Piqué, el que fuera militante del PSUC y acabara siendo jefe del PP catalán y ministro español de industria por el PP. Pero creo que lo que he apuntado más arriba enriquecería el debate y, sobretodo, evitaría algo que está haciendo mucho daño a las legítimas posiciones unionistas, esto es, la creciente convergencia, coincidencia y encuentro con la extrema derecha españolista tanto en escenarios físicos (las manifestaciones unionistas del Día de la Hispanidad, donde acuden líderes y militantes del PP, Ciutadans, Plataforma per Catalunya y los neofascistas del Casal Tramuntana) como en elementos simbólicos (la bandera y el himno españoles). Digo esto desde un respeto absoluto a la legitimidad de las opciones democráticas contrarias a la independencia, y desde mi compromiso a garantizar la existencia de espacios de expresión y representación política para ellas. En este sentido, un partido como Ciutadans me parece más sano que el PP porque no está afectado por el cáncer de la corrupción y (quizás) tiene un cierto compromiso con la renovación políticodemocrática.

Respecto a la relación entre lo cultural y lo político, en la discusión previa se han reportado diversidad de experiencias vividas. Pero hay varias evidencias que apuntan a que esto no se trata de un enfrentamiento étnico. Primero porque las comunidades catalanoparlantes y castellanoparlantes están muy entremezcladas (considerable % de matrimonios y familias mixtos desde hace por lo menos un siglo). Segundo, porque la reivindicación independentista incorpora elementos que van más allá de lo puramente identitario catalán, básicamente entorno a la ilusión de crear un nuevo estado de cosas. Aquí me parece especialmente elocuente la asociación de independentistas castellanoparlantes Súmate, que lucha por un país donde quepan todas las identitades que forman el pueblo. La tesis del pensamiento único me parece un sin sentido, ya que olvida que a la propaganda del gobierno catalán, TV3 y periódicos independentistas (a veces excesiva incluso para un independentista como yo) está compensada por la propaganda del gobierno español, que llega desde varias televisiones de alcance estatal y desde los periódicos unionistas, algunos de ellos, como el influyente El País, con edición en Cataluña. Creo que esto debería ser tenido en cuenta en un análisis riguroso de la realidad. Lo dicho no pretende quitar importancia a la necesidad de encontrar formas de organización y control del poder político y social que eviten discriminaciones de todo tipo. A parte de lo que ya se ha dicho en la lista, un tema que hay que abordar es el (mal)trato reportado por la gente de las Terres de l'Ebre respecto un excesivo centralismo barcelonés en temas energéticos, territoriales y culturales.

Por último, añadir algo que para mi es evidente pero no está de más remarcarlo a la vista de algunas preocupaciones surgidas en el debate. Las izquierdas secesionistas del país luchan por un estado en que la condición de ciudadanía, el acceso a servicios públicos y los derechos humanos estén totalmente garantizados con independencia del origen, la identidad, la visión política y el nivel de ingresos de las personas. Todas las personas que viven o vivirán aquí serán ciudadanos de pleno derecho. 

Saludos,

Iago

23 d’oct. 2014

(del debate en la lista de correo de economía ecológica de Bcn, 21/10)


Salud. 

He seguido esta línea de correos. Me interesa. Hay un movimento pendular desde lo visceral hacia lo abstracto. El debate sosegado aún no es posible porque la emoción es demasiado fuerte. Pero esta puede ser una etapa necesaria - previa - del debate, que a mi me gustaría llevar hacia la discusión de las posibilidades de un cambio político radical en la Península. 

Varios hechos y tendencias recientes apuntan al fin del sistema político surgido después de la muerte de Franco. La propia Constitución Española, considerada (oficialmente) el reflejo de la voluntad popular, fue enmendada por el Congreso de los Diputados, que antepuso el retorno de la deuda a la satisfacción de las necesidades básicas de la población. Está tocada de muerte por sus máximos defensores. La vía de encaje ensayada para con los pueblos con aspiraciones de autodeterminación - el estado de las autonomías - se vino abajo cuando la aspiración de uno de ellos de conseguir una mayor autonomía chocó con la negativa del Congreso y del Tribunal Constitucional. La vieja tensión entre recentralización y autonomismo se encendió y el auge del independentismo hay que entenderlo como resultado de este proceso histórico y sus tensiones, que ha dado lugar a un conflicto entre soberanías (dónde reside la soberanía y qué parlamento la representa). El sistema de partidos diseñado por la Constitución, con insuficientes mecanismos de control popular, ha mostrado toda su perversión con los recientes casos de corrupción asociados a tramas urbanísticas y privatización de servicios públicos. En el estado, la correlación de fuerzas del bipartidismo histórico se ha roto con la irrupción de Podemos. El rey ha abdicado antes de que la mayoría bipartidaria se rompa en las próximas elecciones. Por otro lado, el empeoramiento de las condiciones económicas de la mayor parte de la población ha dado lugar al crecimiento de movimientos y redes de intercambio explícitamente anti-capitalistas que aspiran a hundir otra de las patas sobre las que se sustentó el orden constituído: la economía de mercado. Estamos en los últimos años de la Transición. 

La cuestión es cómo va a ser este cambio y quién lo va a producir. En Cataluña los últimos acontecimientos apuntan a unas elecciones de carácter plebiscitario que llevarían a una declaración unilateral de independencia amparada por la comunidad internacional. La única forma de evitarla es a través de una intervención armada y una represión legal de líderes políticos y de la sociedad civil organizada. En realidad, la única manera de evitar la independencia era a través del referéndum del 9N, donde una sencilla campaña en favor del No, con argumentos basados en el miedo a perder los privilegios de formar parte de la UE y a la inestabilidad de los mercados, habría bastado para movilizar definitivamente a los indecisos en favor de mantener la unión. Paradójicamente, el enroque extremo del poder ejecutivo y judicial estatal crea las condiciones para su destrucción. En 2015 se prevén elecciones estatales, donde la irrupción de Podemos - favorable a consultar a los catalanes si quieren continuar formando parte del estado español - puede acabar con la mayoría radical-constitucionalista en el congreso. En primavera hay elecciones municipales en Cataluña. Si estas no son ofuscadas por las elecciones plebiscitarias, muy probablemente van a dar lugar a la emergencia de candidaturas rupturistas, en algunos municipios lideradas por CUP, en otros por Procés Constituent y en otros - como la importante Barcelona - por Guanyem. En el Parlamento catalán se entrevé un bloque secesionista con tres orientaciones políticas (derecha liberal y conservadora, socialdemócrata, y izquierda anticapitalista) y un bloque unionista con socialdemócratas, liberales, demócratacristianos, conservadores y ultraconservadores. Las tensiones propias del proceso secesionista pueden romper la histórica coalición CiU y han condenado ya al PSC a una posición muy marginal. 

La situación, la incertidumbre y la aceleración de los procesos me hacen pensar en que no hay marcha atrás. Hay toda una arquitectura de contrapoder ya diseñada y puesta en práctica por activistas que, desde movimientos cooperativistas o libertarios, ensayan formas de producir alimentos, energía y cuidados de una forma radicalmente distinta. Hay una entrada de grupos de izquierda radical en ayuntamientos o el propio Parlament, instituciones que, aunque consideradas ajenas, se consideran estratégicas porque desde ellas se ejerce poder contra las clases populares. Hay la movilización de sectores de la sociedad de base cristiana hacia posiciones de izquierda (Procés Constituent). Hay un sentimiento bastante compartido - y llamamientos - de que ya es hora de crear y consolidar un frente popular de izquierdas capaz de disputar y derrotar la hegemonía capitalista. Todo esto en un marco de descomposición estatal. Y de surgimiento de movimientos alternativos a escala mundial. No estoy diciendo que la independencia nos lleve necesariamente a un mejor estado de cosas. Estoy describiendo una coyuntura. 

Aquí es donde el conocimiento científico y el activismo desarrollado por la gente de la lista eco-eco es imprescindible. El Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la UAB consiguió crear un espacio de pensamiento crítico, no sin tensiones con los sectores más partidarios de adaptar los ambientólogos y los doctores al mercado de trabajo y de investigación. Esto costó mucho trabajo de muchas personas, se invirtieron recursos públicos recaudados con impuestos para pagar becas y salarios, mucho dióxido de carbono. Hemos pasado horas investigando, discutiendo en seminarios, publicando artículos y movilizándonos en redes crecientes. 

Ahora nuestro conocimiento crítico es imprescindible para responder a cuestiones de este tipo, que son las que a mi me gustaría debatir aquí para pasar a una fase más sosegada del debate: 

- Cómo (re)adaptaremos los montes a la producción local-regional de energía y alimentos? Qué implicaciones tiene esta reconfiguración para la conservación de su base productiva y sus recursos (biodiversidad, agua)?

- Cómo podemos accelerar la transición del campo a la producción agroecológica? Cuantos puestos de trabajo se podrían crear con la reducción del input fósil y su sustitución por faena manual? A cuánta gente podría alimentar?

- Cuál es el tamaño óptimo de las redes comerciales? Hasta qué escala podemos reducir el intercambio de bienes de primera necesidad?

- Cuáles son los usos prioritarios de los barriles de petróleo que podremos importar en la próxima década?

- Podemos dibujar una combinación óptima de fuentes de energía renovables que aseguren la independencia de fuentes externas, basándonos en las peculiaridades históricas de cada territorio y la historia de los conflictos precedentes que tan bien conocemos? 

- Cómo reconvertimos los polígonos industriales en desuso y cómo manejamos el desmantelamiento de la Petroquímica de Tarragona y las centrales nucleares de Vandellòs II y Ascó de una forma democrática?

- Cómo hacer que la deconstrucción de urbanizaciones y hoteles fantasma genere puestos de trabajo y actividad económica que revitalice las comarcas?

- Qué medidas habría que tomar para reducir la entrada (legal e ilegal) de mercancías en el puerto de Barcelona y la expansión de la economía criminal? 

- Cómo sometemos el cuerpo policial a control popular? Es plausible el entrenamiento masivo en métodos de defensa popular no violenta?

- Cómo evitamos la (re)producción de viejas y nuevas discriminaciones identitarias? Cómo desarrollamos antídotos contra una (posible) deriva estado-nacionalista?

Perdón por el rollo. Va un abrazo fraternal. 

Iago

2 de des. 2013

Decreixement i Confederació Catalana de Municipis Lliures

Xerrada a les jornades de l'exposició "Jo em rebel·lo, nosaltres existim" de la Fundació Palau (Caldes d'Estrac, 29/11/2013).

Bona tarda. Parlaré de decreixement i de les perspectives de transformació radical de la societat que s'entrelluquen aquí i ara. Començaré fent cinc cèntims de què entenem per decreixement per després passar a esmentar breument els diferents actors i les estratègies que l'impulsen. Finalment esbossaré un dels múltiples escenaris que pot viure el nostre país en els propers mesos.

Decreixement: fonts

Per decreixement entenem una disminució, democràticament pactada, de la grandària del nostre sistema econòmic per tal que aquest s'adapti i s'ajusti als límits ecològics del propi planeta. Una disminució de la capacitat de les nostres economies de processar materials i energia i d'excretar residus, al llarg de la qual les riqueses i l'accés als recursos naturals es redistribueixin fins a assolir societats equitatives i justes. Important dir-ho des del principi: el decreixement no aspira a tenir objectius compartits amb la Comissió Europea, l'OCDE o el Banc Mundial. No volem tenir il·lusions compartides ni amb aquestes institucions ni amb les grans corporacions transnacionals, que com sabeu assumeixen amb tota comoditat i comparteixen amb una part del moviment ecologista el cínic objectiu del desenvolupament sostenible. Ben al contrari, el decreixement aspira, en un context de despolitització dels afers que afecten el futur de les persones i dels pobles, a tornar a posar sobre la taula la qüestió de la necessària transformació social i ecològica. A dir, ei, nosaltres i vosaltres tenim visions del futur i objectius clarament diferents. Antagònics. Quan hi estigueu d'acord, nosaltres canviarem d'opinió.

El decreixement va més enllà de ser un marc merament ideològic, en el sentit d'un sistema tancat d'idees i valors, ja que recull diferents preocupacions, objectius, actors i estratègies. Un torrentàs on convergeixen diferents corrents d'idees crítiques i d'acció política, les anomenades fonts del decreixement. N'esmentaré sis (a partir del treball What is Degrowth? From an activist slogan to a social movement dels companys de Recerca & Decreixement. N'hi ha una versió parcial en català aquí). La primera font raja de l'ecologia: els ecosistemes tenen un valor intrínsec, són importants per si mateixos i no només com a font de recursos naturals. Hi ha una clara incompatibilitat entre la conservació dels ecosistemes i la producció industrial i el consum. El creixement de la producció industrial mundial va de bracet de la destrucció de la diversitat biològica i lingüística, les selves, els sòls, els cursos d'aigua i l'atmosfera. No hi ha hagut fins ara una separació d'ambdues tendències i res no fa pensar que això pugui passar. Per tant el decreixement és una via per reduir la pressió humana sobre els ecosistemes planetaris. La segona font prové de la crítica al desenvolupament i la crida a l'anti-utilitarisme. És en aquest sentit que decreixement és una paraula míssil contra l'imaginari dominant. Serge Latouche prové d'aquesta línia, on també hem de citar Arturo Escobar, entre d'altres. L'essència que en recollim és la crítica a la uniformització de cultures per efecte de l'adopció universal de tecnologies i models de producció i consum provinents del Nord. És aquí on diem que desenvolupament sostenible és una contradicció no només cínica, sinó tòxica. I és també d'aquesta font d'on prové la crítica a la idea que els humans som agents econòmics que es regeixen per l'objectiu de maximitzar la utilitat personal. Inspirada per gent com Marcel Mauss o Marshall Sahlins, sosté que aquesta és només una de les moltes concepcions del món que han existit i existeixen, i que poden existir economies basades en el compartir, el regal, la reciprocitat i l'intercanvi. 

La tercera font és el que podem anomenar, a grans trets, el sentit de la vida, i la necessitat de retrobar el sentit perdut de la vida moderna. Hi és important la recerca sobre felicitat, que mostra com a partir d'un cert nivell de renda la felicitat deixa d'augmentar i que per tant més creixement és no només superflu sinó fins i tot perjudicial. Citaríem aquí el moviment de la simplicitat voluntària, amb la idea bàsica que l'adopció d'una vida més senzilla no és pas una opció opressiva sinó alliberadora. Thoreau n'és un bon referent, però no l'únic. La quarta font és la bioeconomica o economia ecològica, que posa èmfasi en la disponibilitat limitada de recursos i d'embornals, característica que limita per definició els sistemes econòmics. Un argument clau és el zenit del petroli, que preveu un màxim de producció mundial inevitable i irreversible, així com la també inevitable disminució de la Taxa de Retorn Energètic de les fonts fòssils, és a dir, l'energia que n'obtenim en relació a l'energia que invertim en l'extracció. D'aquí prové la crítica a l'esperança de modernització ecològica: la innovació tecnològica no pot superar els límits biofísics per molt que ens hi entestem. 

La cinquena font és la democràcia i la resposta a la manca de debat sobre creixement, desenvolupament i progrés. Tres idees clau: 1) a partir d'un cert nivell, el desenvolupament tecnològic no és compatible amb el control popular (Ivan Illich); 2) la tecnologia tendeix a esdevenir una força autònoma que s'autoalimenta i no para de créixer (Jacques Ellul); i 3) l'autonomia d'una societat depèn de la capacitat d'autogovernar-se amb unes normes posades en dubte contínuament, i la democràcia només pot existir dins d'una certa autolimitació (Cornelius Castoriadis). Finalment, la sisena font del decreixement és la noció de justícia, contrària a la idea que per tal de reduir la pobresa cal fer créixer l'economia perquè unes engrunes de riquesa arribin a les capes més desafavorides de la societat. S'aposta més aviat per la redistribució de les riqueses, l'accés als recursos naturals i l'exposició als impactes ambientals. La pobresa, a més, està lligada al consum relatiu, és a dir, a la comparació social i l'enveja. Cal disminuir el nivell de vida de les classes riques del Nord i del Sud.

Decreixement: actors

Pel que fa als actors que impulsen el que pot ser la gran transformació del decreixement, podem diferenciar-ne un primer gran grup: els activistes que s'oposen incansablement a la construcció de noves infraestructures de transport (campanya contra el Quart Cinturó al Vallès), noves línies elèctriques (campanyes i accions contra la línia de Molt Alta Tensió tot al llarg del seu recorregut), ampliacions d'aeroports (El Prat) i, en general, a les contínues agressions al nostre territori (ampliacions de pistes d'esquí, projectes urbanístics a la costa i les planes litorals, parcs temàtics). L'oposició adopta diferents formes, des de la manifestació fins a l'acció directa, i pateix durament la repressió de l'estat.

Un segon grup d'actors per al decreixement inclou totes aquelles persones i col·lectius que treballen des de fora de les institucions dominants per endegar alternatives locals, descentralitzades i democràtiques d'organitzar la vida col·lectiva. Aquesta línia encaixa a la perfecció en la llarga tradició llibertària i cooperativista catalana. Destaca la Cooperativa Integral Catalana, una xarxa que enllaça cooperatives de productors i consumidors ecològics i de productes artesanals, habitants d'ecoviles i xarxes d'intercanvi amb monedes pròpies, i que aspira a donar resposta a totes les necessitats bàsiques dels seus membres. Una iniciativa que beu directament del llegat de les col·lectivitzacions anarcosindicalistes de 1936 i 1937 i que en reivindica l'originalitat i la vigència en ple segle XXI. O la Xarxeta, una xarxa de pagesos i pageses que produeix aliments sota criteris ecològics molt més estrictes que els de l'administració estatal-autonòmica. O bé les cases okupes que produeixen realitats rurbanes més o menys autònomes, com Kan Pasqual, Can Masdéu o Can Piella, aquesta darrera durament desallotjada pels Mossos d'Esquadra el maig d'enguany. Són iniciatives que, en plena metròpolis, qüestionen la suposada bondat del treball assalariat tot sortint -encara que parcialment- del mercat de treball i alliberant temps que serveix per autoorganitzar-se i cuidar-se mútuament. Hi ha un pont entre aquestes iniciatives i els sindicats anarcosindicalistes catalans que veiem créixer en força i legitimitat (CGT i CNT) davant del desprestigi dels sindicats oficials pel pacte amb el tardofranquisme i el capital.

Un tercer grup d'actors, de caràcter més reformista, és constituït per persones que actuen dins de les institucions dominants impulsant mesures encaminades a crear condicions de canvi social. Per exemple, algunes institucions com la seguretat social, l'educació i la sanitat públiques i altres elements del quasi extingit estat del benestar són instruments que permeten una redistribució de la riquesa i l'accés a serveis bàsics.

Ruptura amb l'estat espanyol

De les friccions i les (in)compatibilitats entre aquestes dues línies d'estratègia -en termes més clàssics, un cert reformisme estatalista i el contrapoder llibertari- en pot sortir, al meu parer, alguna cosa nova. Em limitaré a descriure un dels múltiplies escenaris possibles. Ara mateix hi ha un pols fort entre unionistes i secessionistes. Hi ha unionistes disfressats de terceres vies i falsos federalistes que intenten adulterar el contingut de la pregunta, en el que seria una nova traïció dels líders, per citar Xirinacs. Imaginem però que s'aconsegueix pactar una pregunta inequívoca per al referèndum d'autodeterminació. L'estat espanyol el prohibeix però una massiva acció de desobediència civil orquestrada per l'Assemblea Nacional Catalana el fa possible. La desobediència civil fa canviar la correlació de forces del catalanisme independentista en favor del partit que històricament l'ha representat al Parlament. Les darreres enquestes d'intenció de vot apunten cap aquest canvi. Esquerra Republicana, però, ja no és el partit dels anys 30, ha virat cap a la socialdemocràcia com pràcticament tota l'esquerra parlamentària europea, i la socialdemocràcia ha mort. A més, per acontentar els votants provinents de Convergència Democràtica, donarà prioritat al vessant nacional per sobre del social. Ja no està en condicions de representar el cooperativisme republicà i, a diferència dels anys 30, quan rebia el vot dels anarquistes catalans en les conjuntures que aquests consideraven potencialment transformadores, ha perdut tot lligam amb els espais de contrapoder. Aquí emergeix amb tota la seva força i coherència històrica l'esquerra independentista i el projecte d'unitat popular municipalista articulat en CUPs, cridat no només a ser un cavall de Troia dins les institucions burgeses sinó a portar l'independentisme popular de l'ANC cap a posicions molt més polititzades.

Imaginem una clara victòria del sí a la independència en un referèndum d'interpretació inequívoca i celebrat gràcies a la desobediència civil massiva no violenta el 2014. Un estat de transició s'investeix de les competències que li faltaven a la Comunitat Autònoma. No disposa d'exèrcit, però en canvi té un cos de policia que s'està armant amb nous dispositius de control de masses. Les xarxes de solidaritat creades durant el procés de desobediència civil per fer front a l'eventual repressió estatal poden ser claus per a sotmetre el cos policial a control popular. Tota l'arquitectura de contrapoder dissenyada pels actors més radicals i pioners que en els darrers anys han treballat intensament per tirar endavant i fer realitat alternatives socials i econòmiques es troba ara davant d'un estat més petit i amb menor capacitat de repressió, que a més té cada vegada més cavalls de troia dins de les seves institucions.

Cap a una Confederació Catalana de Municipis Lliures

Aquest estat provisional inicia un procés constituent cap a la descentralització progressiva del poder i el decreixement del metabolisme social, és a dir, la quantitat d'energia i materials que l'economia catalana processa van reduint-se progressivament fins a adaptar-se als límits del propi territori o de regions més àmplies d'intercanvi (País Valencià, Occitània). Les Entitats Locals Autònomes (ELAs), que tant poden ser municipis actuals com escissions municipals com colònies industrials okupades, són la base de la nova arquitectura del poder, on aquest està dividit territorialment, amb contrapès geogràfic.

Les ELAs, que es federen lliurement, s'organitzen al voltant de l'ús dels recursos propis, utilitzats pel bé comú i compartits per tots els habitants agermanats per una terra comuna. Les regions forestals com les muntanyes litorals o pirinenques s'organitzen per a la producció de llenya, fusta i carn destinades a la sobirania alimentària i energètica de la Confederació. Les planes agrícoles es van reconvertint gradualment a la producció ecològica i van adaptant els cultius i les institucions d'accés a la terra i laborals a la satisfacció de les necessitats bàsiques confederals i a la manca de combustibles fòssils, fertilitzants inorgànics i maquinària pesada. Els centres industrials que encara es considerin útils es poden reconvertir cap a la producció de primera necessitat, mentre que els polígons buits són desmantellats o destinats a altres usos prioritaris, així com els aeroports i les autopistes innecessàries.

Les ELAs deleguen a l'estat confederal, que ja no és un estat central, la capacitat de dirigir la transformació cap al decreixement, i alhora l'obligació de garantir una renda bàsica universal que garanteixi un accés als serveis bàsics a aquells que es troben en risc de ser exclosos de les noves xarxes cooperatives. Un estat confederal que gradualment projecta una disminució de la capacitat d'acollida de turistes tant a Barcelona com a la costa, i que vetlla per l'adaptació de les activitats econòmiques a la nova realitat. I que, lògicament, treballa en xarxa amb iniciatives semblants per al decreixement arreu d'Europa i d'Amèrica del Nord, així com amb aliats naturals del decreixement com els moviments per a la Justícia Ambiental de l'Amèrica Llatina i l'Àfrica. Perquè sols ho tenim una mica difícil.

9 de nov. 2012


4 de nov. 2012

España: no está el mañana ni el ayer escrito


Escrit de Joan Martínez Alier per La Jornada (Mèxic)

Lo que no pensábamos ver nunca, está sucediendo. Es posible que España se convierta en un estado confederal si el Partido Socialista (PSOE) fuera por esta vía con nuevos dirigentes y si regiones grandes como Andalucía y Valencia la apoyaran. Pero parece más probable que Euskadi y Cataluña se separen para ser nuevos estados de la Unión Europea.

España está, tras la Transición del franquismo en 1975-78, en vísperas de una Segunda Transición impulsada por la crisis económica y por otros asuntos mal resueltos. Entre ellos, la historia de un pasado que algunos querían olvidar. Hay novedades en la revisión histórica, hay muchos muertos o desaparecidos que recién están siendo contados por historiadores como Francisco Espinosa. Hubo desaparecidos, asesinados sin juicio, enterrados en fosas sin identificar, unas 130 000 personas en las zonas donde de entrada triunfó el golpe militar y el fascismo en 1936. Hay también los asesinados judicialmente durante o después de la guerra de 1936-39, como el presidente Lluís Companys en Barcelona en 1940. Son otras decenas de millares. Hay los asesinados en la zona republicana. Hay los muchos muertos de la propia guerra, por operaciones bélicas y bombardeos. Nunca hubo una Comisión de la Verdad. No hay cifras oficiales. Peor, permanece cerca de Madrid un enorme y ofensivo monumento funerario a Franco, allí está enterrado. Tengo amigos madrileños que están por manifestarse pidiendo, “catalanes por favor, no nos dejen solos con los españoles”.

Hubo una falsa “reconciliación nacional” en 1975-78. Los post-franquistas se dieron una auto-amnistía en el Congreso de Diputados, una ley de punto final. El juez Garzón quiso reabrir esto. Él había perseguido a Pinochet y a militares argentinos pero nadie se atrevía con los residuos del franquismo. Garzón fracasó. Hace falta abrir las ventanas a la verdad histórica en una Segunda Transición. Pronto el PSOE debería anunciar que la Transición de 1975-78 no fue tan maravillosa como se dijo.

En 1978, cuando se consensuó la Constitución entre amenazas militares y con el miedo de cuarenta años de franquismo todavía metido en el cuerpo, se rechazó el derecho a la auto-determinación. Presentaron enmiendas el diputado vasco Francisco Letamendía y Heribert Barrera, de Esquerra Republicana de Catalunya. Quienes ahora se proclaman independentistas, como Jordi Pujol, de Convergencia Democrática de Catalunya, en 1978 no defendieron el derecho a la auto-determinación para incluirlo en la nueva Constitución. Incluso votaron a favor de su artículo 8 que atribuye al Ejército garantizar la unidad de España. Los nacionalistas catalanes seguidores de Jordi Pujol decían en voz baja: “Avui paciència. Demà independència”, es decir, prudencia,  ganemos espacios, con el tiempo tal vez la independencia. Son bienvenidos a la Segunda Transición pero que no den muchas lecciones. El impulso en Catalunya ha llegado de la asamblea de municipios independentistas y de jóvenes activistas de una asamblea de Cataluña de la sociedad civil como Carme Forcadell (ex concejal de Esquerra Republicana en Sabadell).

La percepción de que parte de los impuestos pagados en Cataluña no regresan (a diferencia de Euskadi, que goza del llamado “concierto económico”) está ayudando a crear una situación nueva y emocionante: que Cataluña pueda votar a favor de ser un nuevo estado de la Unión Europea, dentro del euro y con la normativa europea como ley interna. El reforzamiento de las regiones europeas era algo previsto por politólogos como Josep M. Colomer, a medida que los estados ceden competencias.

La crisis económica, en parte causada por la inacción ante la burbuja inmobiliaria de economistas incompetentes como Pedro Solbes, ministro socialista del gobierno de Zapatero quien entre 2003 y 2008 nada hizo por desinflar la burbuja, como Rodrigo Rato, del PP, que tampoco nada dijo desde el Fondo Monetario Internacional, está siendo aprovechada por el PP para pedir una más fuerte centralización. Dicen que los déficits presupuestarios de las regiones se han desmandado y que hay que poner orden. Esa amenaza, que para Euskadi casi no opera todavía, es real en Cataluña donde causa alarma y rabia, produciendo una reacción inversa. Pero hay que entender que los movimientos independentistas de Cataluña y Euskadi tienen historia y vida propia aparte de la crisis económica.

Sería excelente una Unión Europea de regiones o pequeños estados, donde los grandes estados como Francia y Alemania perdieran fuerza, donde los Laender alemanes se aliaran por separado en las discusiones de políticas europeas con distintas regiones o pequeños estados europeos. Una Europa de regiones o de estados pequeños y con un parlamento europeo más poderoso es una vacuna contra el posible renacimiento del nacionalismo alemán en un futuro distante.

21 d’oct. 2012

Més enllà de la independència

Sóc independentista: vull que Catalunya s'alliberi de l'estructura i dels mecanismes opressors de l'estat espanyol. No vull ser un súbdit del Reino de España, amb un cap d'estat nomenat pel dictador, ni tenir-ne l'exèrcit i la policia instal·lats pel territori ni suportar una Església i una dreta hereves del nacionalcatolicisme franquista ni aguantar els atacs constants contra les identitats que no s'adiuen amb la de l'estat-nació ni tolerar la reforma neoliberal dels governs central i autonòmic.


La independència és feliçment possible

Em fa l'efecte que hi dono voltes des de petit, a tot això de les relacions entre Catalunya i Espanya. Amb els arguments disponibles segons l'edat i amb la intensitat derivada dels esdeveniments de cada moment, és clar. Fins a arribar al convenciment que no només és el que més ens convé ara mateix, sinó que la independència és feliçment possible en les condicions actuals (possible no implica necessàriament que s'esdevingui en el futur). Durant molt de temps, l'emmarcament del tema en una estructura jurídicopolítica i mental inqüestionable, juntament amb la por, més o menys inconscient, que l'estat espanyol utilitzaria la força militar per impedir l'intent de secessió d'una de les seves regions, feien que no considerés possible la independència. Ara veig que és inútil i ridícul intentar canviar una constitució que no és la nostra; el que cal fer és declarar-se'n fora. El procés de l'Estatut ha demostrat que la via de l'encaix autonòmic –i no diguem ja la fantasia federal– és debades.

Els articles de Salvador Cardús, aplegats a El camí de la independència (La Campana, 2010), m'han ajudat a canviar la forma d'emmarcar la qüestió. Per exemple, a Emancipar el pensament exposa com «els termes que expliquen el camí que porta del règim autoritari [de Franco] a aquesta democràcia d'ara, (...) en contra del que pot semblar, no són merament descriptius, ajustats als fets, sinó que determinen un pensament que ens és desfavorable i ens obliga, per dir-ho així, a jugar la partida amb les cames lligades» (p. 115). O el gir copernicà i alliberador que per mi suposà poder respondre, a la gent que em preguntava per què volia la independència de Catalunya, per quin motiu ells volien la independència del seu país, ja fos Espanya o el Perú («per què algú hauria de voler tenir un país dependent?», p. 123). I també, és clar, la manifestació del deu de juliol de l’any deu, la més multitudinària i emocionant de totes les que recordo, després de la de la Diada d'enguany. Punt i a part.

Independentisme, esquerres i dretes

Dit això, hi ha una sèrie de qüestions sobre el procés de la independència que no només no tinc clares sinó que em neguitegen i fins i tot m'obsessionen. La primera preocupació és la que m'han transmès alguns dels meus col·legues antropòlegs, ecòlegs polítics o geògrafs marxians, i que podríem resumir (i simplificar) de la següent manera. Tots els nacionalismes són projectes polítics d'unes elits que, amb una idea essencialista de nació, aconsegueixen un consens per a l'alliberament nacional que allunya els sectors populars del vertader alliberament, que no és altre que el de classe. Podeu llegir una versió (no gens marxiana i força ingènua) d'aquesta opinió a l'article de Javier Cercas El fracaso de la izquierda en Cataluña (El País, 15 de gener de 2011), que utilitzaré com a exemple.

La idea central de l'article de Cercas és que «el nacionalismo es, aquí y en Moldavia, una ideología reaccionaria». Malauradament no conec el cas de Moldàvia –que sens dubte ha de ser interessantíssim– però a Catalunya, que és el que ens interessa, aquesta afirmació no resisteix ni el més petit escrutini històric. El nacionalisme català neix a partir de finals del XIX i, simplificant moltíssim, arriba als anys de la Segona República amb dos corrents clarament diferenciats. Un és el de dretes, socialment conservador i, aquest sí, reaccionari, format pels grans propietaris de terres i els industrials de la Lliga, amb Cambó com a líder. L'altre és el d'esquerres, progressista i format per petits pagesos (sobretot rabassaires), obrers i burgesos republicans, amb l'Esquerra Republicana. Bé, doncs els dos únics intents de declaració d'independència de Catalunya (1931 de Macià, amb Cambó a l'exili, i 1934 de Companys) han estat protagonitzats per aquest darrer corrent, el qual al mateix temps que lluitava per l'alliberament nacional mirava de posar en marxa una reforma agrària perquè els rabassaires i els petits camperols poguessin accedir a la propietat de la terra. És clar que no proposaven una col·lectivització de la terra com els marxistes revolucionaris del POUM i els anarcosindicalistes de la CNT, i que durant la Guerra Civil aquestes dues visions es van enfrontar al camp català, però l'intent de reforma agrària del govern de la Generalitat hi és. Van ser els grans propietaris de terres, agrupats a l'Institut Agrícola Català de Sant Isidre, els que a través de la dreta espanyolista i també a través de la Lliga, van portar la reforma agrària al Tribunal de Garanties Constitucionals, argumentant que sobrepassava les competències de la Generalitat en matèria de legislació agrària. La llei és declarada inconstitucional, després se n'aprova una versió aigualida que tanmateix precipita l'entrada de la dreta catòlica al govern espanyol i la declaració de l'Estat Català per part de Companys. Durant la guerra, els industrials i propietaris catalans no dubtaran a situar-se al bàndol de Franco, que els salvarà de la barbàrie roja, és a dir, de la gent que intentava reformar o col·lectivitzar l'accés a les seves fàbriques i terres. A canvi van haver de pagar un petit peatge: la llengua i el país.

Per tant no m’ho crec pas, això que diu en Cercas que tots els nacionalismes són de dretes. Aquests dies estic rellegint Quim Monzó, i he topat amb un article (Cavallers mutilats de la mà esquerra, del llibre Zzzzzzzz...) on diu que ho tenim fatal, això de l’esquerra a Catalunya (el llibre és de 1987). «Fatalíssim», diu, mentre hi hagi qui, amb sentències com aquesta, condemni gent com el cofundador del POUM Andreu Nin «al foc etern de les dretes» per haver defensat la idea que en el seu combat per a l'alliberament, el proletariat ha de lluitar també contra l'opressió nacional (vegeu Els moviments d'emancipació nacional, el compendi La qüestió nacional a l'estat espanyol o els acords sobre la qüestió nacional adoptats en la creació del POUM el 1935).

Per continuar amb la desbarrada de Javier Cercas (en Tanques, li deien els seus alumnes de la Universitat de Girona), ell considera que la causa profunda
del fracàs de l'esquerra a Catalunya és «el fet que continua essent presonera d'un discurs de resistència [nacionalista] que va servir en el passat antifranquista però no serveix en el present democràtic». Si el PSC i els altres partits que eren d'esquerres ja no ho són no és perquè siguin nacionalistes catalans, sinó simplement perquè l'esquerra ha desaparegut del sistema de partits i dels governs a mesura que el consens neoliberal s'ha anat imposant, cosa que passa arreu d'Europa. Estic d'acord que emmarcar el debat polític en termes exclusivament identitaris quan ens estant robant els drets socials és fer-li un favor a la dreta, però atribuir el drama de l'esquerra a l'aspiració nacional és ridícul.

Cantarella i contracantarella sociolingüística

Per què no ha de ser possible l'existència d'un nacionalisme que sigui integrador, acollidor, no excloent i, al mateix temps, progressista o d'esquerres? Aquesta pregunta em porta a les converses amb els col·legues de qui us parlava, segons els quals els estats-nació (el francès, l'espanyol, l'alemany) han conduït a l'homogeneïtzació cultural (via assimilació de la cultura majoritària per part de les identitats minoritàries) i, en el pitjor dels casos, a l'extermini físic de les persones i els grups socials amb identitats perifèriques o no hegemòniques. Hi estic d'acord i, a diferència d'un sector molt minoritari de l'independentisme català, d'ideologia etnicista amb deriva xenòfoba (vegeu per exemple el web d'Unitat Nacional Catalana), jo no vull construir un monstre-estat basat en la idea essencialista d'una nació catalana pura (cal recordar aquí que el partit xenòfob Plataforma per Catalunya no té res a veure amb l'independentisme, sinó que prové de l'ultradreta franquista de Blas Piñar i companyia).

Un d'aquests col·legues em digué que si jo aspiro a crear un estat en base a una idea determinada de nació, en el nostre cas bàsicament al voltant de la llengua, inevitablement discriminaré aquells que no s'hi identifiquen. Jo li vaig respondre amb la cantarella sociolingüística que tenim apresa per justificar l'estatus d'inferioritat i la necessitat de normalització del català perquè no es converteixi en una llengua morta (més endavant veureu el perquè d'aquestes cursives). L'espanyol el parlen uns 329 milions de persones (és la segona llengua mundial en nombre de parlants que el tenen com a llengua materna, després del xinès considerat com a macrollengua i lleugerament abans que l'anglès), amb nombrosos estats on és llengua oficial i diverses acadèmies de la llengua que l'estudien, el potencien i el doten de prestigi. El francés té uns 68 milions de parlants. El català-valencià-balear té 11 milions i mig de parlants (fins aquí utilitzo les dades de l'Ethnologue, un catàleg de les llengues vives del món; penso que els 11,5 milions s'han d'interpretar com a persones que l'entenen), de les quals nou milions i mig el saben parlar. En tots els territoris en què es parla, el català es troba en una situació de bilingüisme social; en alguns té estatus de llengua co-oficial (o oficial) mentre que en d'altres no. A Catalunya, la llengua catalana ha patit un retrocés com a llengua habitual, passant del 46% el 2003 al 35,6% el 2008, mentre que el castellà si fa no fa es manté, passant des del 47,2% al 45,9% durant el mateix període. Tot i que el català ha seguit augmentant tant en parlants com en coneixement escrit de la població, continua disminuint en percentatge respecte el total de la ciutadania catalana (ara les dades són de l'IDESCAT). A la part del País Valencià on el català és llengua pròpia –hi ha algunes comarques de l'interior on ho és el castellà– es produeix una substitució lingüística (per exemple a la ciutat d'Alacant, tal com explica Brauli Montoya en aquest treball), que és el procés al final del qual una comunitat lingüística acaba passant a formar part d'una altra comunitat lingüística per l'abandonament de la seva llengua i l'adopció d'una altra. Més que no pas la substitució lingüística, a les Balears el principal factor d'expansió del castellà és la immigració (treball de Bernat Joan, aneu directament a l'apartat 4). No cal dir que a la Catalunya Nord la substitució lingüística pel francès hi és molt avançada. Davant d'aquesta situació hi ha un intent de normalització de la llengua per part dels perversos nacionalistes que governen Catalunya, en el sentit d'una discriminació positiva cap a una llengua que va esdevenint minoritària.

Això és el que li contesto al meu amic, tot i que sé que la cosa no està tan clara. L'estiu de l'any deu, a la Universitat Catalana d'Estiu de Prada de Conflent, vaig topar amb un recull de les intervencions en la II Jornada de l'Associació d'Amics del professor Antoni M. Badia i Margarit (Cap a on va la sociolingüística?, Institut d'Estudis Catalans, 2006). La que més em va cridar l'atenció és la d'Albert Branchadell, professor de la Universitat Autònoma de Barcelona, el qual sosté que la subordinació de la sociolingüística catalana als interessos de la política lingüística governamental ha dificultat una major diversificació de les perspectives i els objectius de la disciplina i, sobretot, n'ha perjudicat la internacionalització. En conjunt, la sociolingüística catalana «ha fet una contribució escassa (per no dir nul·la) a la sociolingüística general» (p. 92), idea que també recolza Emili Boix-Fuster en el mateix recull (p. 86). En aquest sentit, Branchadell posa l'exemple de com els dos diccionaris de sociolingüística més recents publicats en anglès no contenien ni una sola obra de sociolingüística catalana en la seva bibliografia, i «cap dels dos no conté una entrada per al terme estrella de la sociolingüística catalana, que no és altre, òbviament, que ‘normalització lingüística’, el qual no ha entrat a formar part del patrimoni conceptual de la sociolingüística general» (p. 94). Per últim, destacaria la crítica de Branchadell al poc interès de la sociolingüística catalana pel que és actualment un tema estel·lar de recerca, el bilingüisme (p. 98), per efecte del mateix excés de militància (recordeu que el bilingüisme no acostuma a ser ben considerat pels partidaris de la causa de la normalització del català, ja que es considera un estadi previ del procés de substitució lingüística). És interessant veure el post d'Albert Pla Nualart sobre el treball d'Albert Branchadell, així com l'escrit que aquest darrer va publicar sobre Joan Solà amb motiu de la seva mort, perquè s'hi enfronten la defensa d'un monolingüisme català com a única solució perquè la llengua minoritzada no desaparegui i la posició segons la qual el català es pot mantenir en una situació de bilingüisme.

Vegem doncs algunes de les qüestions sobre bilingüisme debatudes per la comunitat científica internacional, per exemple al llibre Bilingualism: a social approach, editat per Monica Heller (Palgrave Advances, 2007). El llibre examina la noció de bilingüisme tal com s'ha desenvolupat en la lingüística, així com l'ús que se'n fa en els discursos dels actors que intervenen en el marc de l'estat i la societat civil. Les llengües s'entenen com a formes de pràctica social més que no pas com a sistemes lingüístics aïllats i discrets, i per tant el bilingüisme com una àmplia varietat de pràctiques sociolingüístiques relacionades amb la construcció de diferència social i de desigualtat social en condicions històriques concretes (vegeu-ne dues ressenyes publicades a Language in Society i Language Policy). Si odieu Foucault, el llibre no us agradarà gens.

Hi ha reflexions crítiques i interessants sobre llengües en perill, drets lingüístics i construcció d'estats-nació. El capítol de Donna Patrick, per exemple, sosté que les minories lingüístiques assumeixen paradoxalment la retòrica de la nació moderna, construïda sobre la idea 'una llengua i un poble', en el seu esforç per resistir la dominació cultural i lingüística. Una retòrica que, no cal dir-ho, és la que ha fonamentat històricament la construcció dels estats-nació que les oprimeixen. En la mesura que la construcció de la nació porta associada l'estandardització de les llengües o els dialectes que s'hi parlen en el marc d'un estat-nació, el risc d'excloure i marginar minories i membres de grups menys poderoros és evident. En el cas català, tot i que l'estàndard de l'Institut d'Estudis Catalans (fonamentat en les característiques del català central) admet la variació geogràfica i està adaptat al marc dialectal balear per la Universitat de les Illes Balears (ometo el cas del País Valencià per no complicar-ho excessivament), s'ha dit des de diferents sectors que «el normativisme barceloní deuria obrir-se en direcció a una més gran permeabilitat de les altres varietats del català (...) Un espai més gran per a la varietat a l'interior de la llengua augmentaria la funció comunicativa i disminuiria els perills d'un demarcacionisme exagerat» (G. Kremnitz, al llibre Cap a on va..., citat anteriorment, p. 75). Pel que fa a la relació amb les altres llengües que la gent d'aquí utilitza o bé habitualment (castellà, àrab, aranès) o bé com a llengües franques (a més
del castellà, l'anglès), el català hauria de ser-ne la comuna, la vehicular, la principal, l'hegemònica? Què volen dir, en termes de relacions interpersonals, de poder i amb l'administració, cadascuna d'aquestes paraules?

Cal pensar quin estat volem

La paradoxa apuntada més amunt, afirma Donna Patrick, caracteritza els moviments contemporanis de minories lingüístiques i és «clau per entendre les tensions i els reptes inherents» al procés de politització de la llengua i la cultura (p. 130). Partint del reconeixement d'aquesta contradicció i de la necessitat d'avaluar críticament les conseqüències dels discursos i les pràctiques que, des de la defensa de la llengua i la cultura, contribuïm a produir, és evident que més val pensar en models alternatius al d'un estat-nació català. En aquest sentit, hi ha partidaris d'un model d'estat més respectuós amb les minories lingüístiques i culturals, però posats a pensar en alternatives també podem qüestionar l'estat burgès. Seguint les idees de Nin o del Bloc Obrer i Camperol d'abans de la Guerra Civil, per exemple, podríem pensar en una unitat indissociable «entre l'alliberament nacional –com a poble oprimit– i social –com a classe explotada–» (vegeu el web del Partit Socialista d'Alliberament Nacional), i per tant en una solidaritat entre les classes treballadores de la resta de nacions de l'Estat per a la revolució social. És clar que aquí toparíem amb la desaparició del proletariat com a subjecte polític revolucionari degut als canvis recents en la divisió del treball (cito André Gorz i em quedo tan ample). 

Anant més enllà hi hauria la idea de reduir progressivament la nostra dependència de l'estat i del mercat, tot tendint cap a una major autonomia de les persones i les comunitats (idees, per exemple, d'Ivan Illich o de Cornelius Castoriadis). En un hipotètic aprimament de l'estat, es podria començar per l'eliminació de les institucions més violentes, antidemocràtiques i injustes com l'exèrcit o la monarquia, i mantenir aquelles que redistribueixen la riquesa i que garanteixen l'accés universal a l'educació o la salut, per anar descentralitzant i relocalitzant progressivament l'economia. Estareu d’acord amb mi que, en aquest escenari de major autonomia personal i comunitària, amb cooperatives autogestionades i organitzades en xarxa, la necessitat d'una llengua estatal hegemònica seria cada vegada menor (vegeu, per exemple, la publicació Rebel·leu-vos).
 
 
Els primers passos d'aquest procés coincideixen amb la reivindicació independentista, la qual es podria entendre també com una oportunitat per a un canvi sociopolític radical a la península Ibèrica. Però malauradament el caràcter que ha pres el procés independentista des de la Diada d'enguany és l'oposat. Hi ha un gran risc que aquest procés «es pugui fer en contra dels valors socials que han caracteritzat allò convencionalment denominat 'esquerra'» (vegeu el post de Xavier Diez Desorientació de l'esquerra en la cruïlla històrica i també el de Jaume V l'Obtús El despertar del federalisme català d'esquerres). L'Assemblea Nacional Catalana ha fet una feina extraordinària de mobilització de la societat civil, però en centrar-se únicament en objectius nacionals (accedir a la independència exercint el dret d'autodeterminació) contribueix a evacuar els intents de discussió democràtica de com ha de ser el nou estat. El president Mas i l'entorn convergent han sabut aprofitar molt bé l'energia popular independentista i, després d'haver aplicat unes polítiques antisocials delinqüents durant la primera meitat de la legislatura, ara es presenten als comicis de novembre com els garants de la justícia i la llibertat. ERC ha abandonat (provisionalment?) el seu component d'esquerres per abraçar gairebé exclusivament la reivindicació independentista. Reagrupament ha demanat als ciutadans que donin un ampli suport a Mas en unes 'eleccions plebiscitàries'. Solidaritat Catalana per la Independència contribueix a enfortir el discurs que els problemes socials i econòmics de Catalunya se solucionaran amb la independència.
 
Els socialistes catalanistes dissidents del PSC-PSOE els ha agafat tot plegat amb els pixats al ventre: encara han de formar el partit. Iniciativa per Catalunya se centra en posar fre a les retallades socials, però li cal enfortir molt el discurs i els dirigents. Les CUP, després d'uns bons resultats a les eleccions municipals i de veure com estan les coses, ha pres l'encertada decisió de presentar-se a les eleccions d'enguany, amb un discurs que no separa la independència de la justícia social. 

O ens espavilem els de l'esquerra per tenir una veu forta en la creació del nou estat o ens donaran pel sac d'una manera brutal.

3 d’oct. 2011

Lingua, montagne e contrazione

Cari amici,

Volevo condividere qualche riflessione in rapporto con conversazioni che abbiamo avuto con qualcuno di voi e che penso che possono interessarvi per motivi professionali o personali. Il tema è il rapporto tra la lingua, le montagne e la decrescita.

Con l'espansione territoriale dai Pirenei durante la conquista feudale dei territori d'al-Àndalus e l'espansione commerciale a traverso il Mediterraneo da parte dei re catalani, s'espande anche il dominio linguistico del catalano. In un certo modo, questo processo culmina con la massima sofisticazione del pensiero e l'arte con le opere dello scrittore, filosofo e teologo Llull (XIII-XIV) e del poeta March (XV).



Dopo la sconfitta militare e politica delle istituzioni catalane davanti l'esercito di Filippo V de Borbone all'inizio del Settecento si produce un processo vernacolare inverso. Cioè, c'è un processo d'eterogeneizzazione estrema della lingua dove ogni località genera una forma propria di parlare. Alla fine dell'Ottocento c'è una nuova espansione, in questo caso in altezza, poiché il movimento romantico catalano (Renaixença) ed il posteriore Modernismo si lancia alla scoperta delle montagne del paese. Di forma analoga all'epoca feudale, l'espansione culmina con le opere dei poeti Verdaguer e Maragall, oppure dell'architetto Gaudí.

Con la crescita economica della seconda metà del Novecento, basata in una espansione sociometabolica ed in un processo d'integrazione globale di ecosistemi e popoli, inoltre accaduta dopo la persecuzione politica della nazione da parte di Franco, la lingua s'omogeneizza di nuovo e si degrada così tanto come il paesaggio.


Negli ultimi anni, sembra che l'opzione indipendentista cresce. In aggiunta ai motivi economici, si argomenta che avere uno stato proprio sarebbe l'unica forma di evitare la scomparsa del poco che ci resta di identità culturale. Ma qualcuno di voi mi ha fatto vedere che se il processo d'integrazione globale continua, le differenze culturali si dissolveranno come adesso, anche se c'è uno stato proprio.

Questo ci porta a la decrescita ed all'uscita dell'attuale sistema a traverso la diminuzione della grandezza dell'economia e quindi una contrazione del metabolismo sociale (volontaria oppure per imperativo ecologico, questo non è chiaro). Per quello che riguarda all'uso dello spazio fisico, questa contrazione dipende della capacità di usare le risorse locale, cioè una espansione topologica dello spazio. Questo può essere espresso sia con la Teoria Generale delle Risorse di Almo Farina che a traverso l'esperienza artistica di Perejaume d'ampliamento dello spazio.

Mi chiedo se possiamo immaginare (politicamente e scientificamente) una nuova tapa di orogenesi linguistica parallela a questa contrazione sociometabolica. E quale è il ruolo delle montagne, dove storicamente si dice sono nate molte caratteristiche distintive della cultura catalana, in questo nuovo processo di mutazione culturale. Ho qualche idee per analizzare se/come sta accadendo questo cambiamento, ma prima vorrei conoscere la vostra opinione o idee su questi temi.

Un caro saluto,

30 de set. 2011

El 15-M amb (una mica de) perspectiva (III)

La consideració d'Hèctor López em porta al cas particular de Salvador Cardús, a qui tampoc no agrada el caràcter espanyolíssim de la plataforma Democràcia Real Ja! (Ara, 22/5), nascuda a la Puerta del Sol de Madrid. Però el que considera més greu és 'el discurs visceralment antipolític -de la política parlamentària, formal, representativa, s'entén- que propaguen [els indignats] amb estratègies populistes. (...) Antipolítica, doncs, que es converteix en desgovern. I l'instrument per trobar adhesions no és altre que fomentar la desconfiança total en les institucions. Enfonsar-les, trencant el punt feble sobre el qual descansa tot l'edifici social' (Ara, 19/6).

Hi ha més suc del que sembla, en aquests fragments. Jo agraeixo de tot cor a Cardús que m'hagi ajudat a alliberar la ment en relació a la independència (tal com explico a Més enllà de la independència II), però aquests dies he vist clar que, pel que fa a les possibilitats de transformació social, té unes idees ben conservadores. L'aclariment que fa, entre guions, sobre l'accepció de política que utilitza en l'article (la política representativa), demostra que és ben conscient que n'hi ha d'altres, d'accepcions. Tal com dèiem en els dubtes sobre les mobilitzacions, la política és una 'negociació de visions alternatives del futur, en la qual diferents tipus de poder (econòmic, social, moral, polític) són mobilitzats per part de diferents actors per fer realitat el seu projecte. Aquesta negociació no es produeix (només) el dia de les eleccions i als parlaments', sinó en d'altres institucions que no sempre són democràtiques (per exemple les institucions econòmiques mundials). 'Això no vol dir que s'hagi de renunciar a les institucions de govern democràtic que ja tenim', dèiem, 'sinó que hem d'assolir el control popular del poder. Per això les mobilitzacions [d'aquells] dies no són antipolítiques -i molt menys apolítiques- sinó contràries a l'estat actual del sistema de democràcia representativa'.

El moviment del 15-M representa la possibilitat de creació d'espai polític nou (vegeu l'article de Swyngedouw a l'anterior post de la sèrie). Els canvis rupturistes, revolucionaris, aquells que inauguren un nou ordre de coses, no poden sorgir únicament des de dins del propi marc de presa de decisions i amb les mateixes pràctiques i discursos que contribueixen a reproduir-lo, sinó que hi han d'entrar elements provinents dels marges. Per posar un exemple relacionat amb el que dèiem més amunt, la independència de Catalunya va contra la legalitat estatal, atempta contra el marc jurídicopolític establert, però la legitimitat de l’autodeterminació del poble català hi està per sobre i això impulsa un creixent nombre d'independentistes a lluitar per declarar-se'n fora. 

Sobre l'espai creat pel 15-M, ja es veurà d'aquí un temps l'abast i la repercussió del moviment. De moment, i per contrarestar les opinions desactivadores (per conservadores) de la premsa majoritària, va bé llegir articles com el d'Òscar Simón (Les victòries del #15M), en què s'expliquen algunes 'victòries' del moviment com: el venciment de l'apatia i el desterrament de la por; la plasmació de la necessitat d'una millor democràcia; la resistència a la repressió policial i a les ordenances de civisme; l'evitació de desnonaments, o el propi intent de cooptació per part dels partits polítics. Sobre aquest darrer punt i d'altres temes, llegiu un post més que interessant de l'antropòleg Delgado, que ja tindrem temps de comentar quan parlem, en aquesta mateixa sèrie, de les valoracions que elements com Swyngedouw o el mateix Žižek fan del 15-M. Però abans reprendrem Cardús.

4 de set. 2011

Més enllà de la independència (V)

Vegem doncs algunes de les qüestions sobre bilingüisme debatudes per la comunitat científica internacional, per exemple al llibre 'Bilingualism: a social approach', editat per Monica Heller (Palgrave Advances, 2007). El llibre examina la noció de bilingüisme tal com s'ha desenvolupat en la lingüística, així com l'ús que se'n fa en els discursos dels actors que intervenen en el marc de l'estat i la societat civil. Les llengües s'entenen com a formes de pràctica social més que no pas com a sistemes lingüístics aïllats i discrets, i per tant el bilingüisme com una àmplia varietat de pràctiques sociolingüístiques relacionades amb la construcció de diferència social i de desigualtat social en condicions històriques concretes (vegeu-ne dues ressenyes publicades a Language in Society i Language Policy). Si odieu Foucault, el llibre no us agradarà gens.

Hi ha reflexions crítiques i interessants sobre llengües en perill, drets lingüístics i construcció d'estats-nació. El capítol de Donna Patrick, per exemple, sosté que les minories lingüístiques assumeixen paradoxalment la retòrica de la nació moderna, construïda sobre la idea 'una llengua i un poble', en el seu esforç per resistir la dominació cultural i lingüística. Una retòrica que, no cal dir-ho, és la que ha fonamentat històricament la construcció dels estats-nació que les oprimeixen. En la mesura que la construcció de la nació porta associada l'estandardització de les llengües o els dialectes que s'hi parlen en el marc d'un estat-nació, el risc d'excloure i marginar minories i membres de grups menys poderoros és evident. En el cas català, tot i que l'estàndard de l'Institut d'Estudis Catalans (fonamentat en les característiques del català central) admet la variació geogràfica i està adaptat al marc dialectal balear per la Universitat de les Illes Balears (ometo el cas del País Valencià per no complicar-ho excessivament), s'ha dit des de diferents sectors que 'el normativisme barceloní deuria obrir-se en direcció a una més gran permeabilitat de les altres varietats del català (...) Un espai més gran per a la varietat a l'interior de la llengua augmentaria la funció comunicativa i disminuiria els perills d'un demarcacionisme exagerat' (G. Kremnitz, al llibre citat en l'anterior post de la sèrie, p. 75). Pel que fa a la relació amb les altres llengües que la gent d'aquí utilitza o bé habitualment (castellà, àrab, aranès) o bé com a llengües franques (a més del castellà, l'anglès), el català hauria de ser-ne la comuna, la vehicular, la principal, l'hegemònica? Què volen dir, en termes de relacions interpersonals, de poder i amb l'administració, cadascuna d'aquestes paraules?

1 de set. 2011

Més enllà de la independència (IV)

Per què no ha de ser possible l'existència d'un nacionalisme que sigui integrador, acollidor, no excloent i, al mateix temps, progressista o d'esquerres? Aquesta pregunta em porta a les converses amb els col·legues de qui us parlava a l'anterior post d'aquesta sèrie, segons els quals els estats-nació (el francès, l'espanyol, l'alemany) han conduït a l'homogeneïtzació cultural (via assimilació de la cultura majoritària per part de les identitats minoritàries) i, en el pitjor dels casos, a l'extermini físic de les persones i grups socials amb identitats perifèriques o no hegemòniques. Hi estic d'acord i, a diferència d'un sector molt minoritari de l'independentisme català, d'ideologia etnicista amb deriva xenòfoba (vegeu per exemple el web d'Unitat Nacional Catalana), jo no vull construir un monstre-estat basat en la idea essencialista d'una nació catalana pura (cal recordar aquí que el partit xenòfob Plataforma per Catalunya no té res a veure amb l'independentisme, sinó que prové de l'ultradreta franquista de Blas Piñar i companyia).

Un d'aquests col·legues em digué que si jo aspiro a crear un estat en base a una idea determinada de nació, en el nostre cas bàsicament al voltant de la llengua, inevitablement discriminaré aquells que no s'hi identifiquen. Jo li vaig respondre amb la cantarella sociolingüística que tenim apresa per justificar l'estatus d'inferioritat i la necessitat de normalització del català perquè no es converteixi en una llengua morta (més endavant veureu el perquè d'aquestes cursives). L'espanyol el parlen uns 329 milions de persones (és la segona llengua mundial en nombre de parlants que el tenen com a llengua materna, després del xinès considerat com a macrollengua i lleugerament abans que l'anglès), amb nombrosos estats on és llengua oficial i diverses acadèmies de la llengua que l'estudien, el potencien i el doten de prestigi. El francés té uns 68 milions de parlants. El català-valencià-balear té 11 milions i mig de parlants (fins aquí utilitzo les dades de l'Ethnologue, un catàleg de les llengues vives del món; penso que els 11,5 milions s'han d'interpretar com a persones que l'entenen), de les quals nou milions i mig el saben parlar. En tots els territoris en què es parla, el català es troba en una situació de bilingüisme social; en alguns té estatus de llengua co-oficial (o oficial) mentre que en d'altres no. A Catalunya, la llengua catalana ha patit un retrocés com a llengua habitual, passant del 46% el 2003 al 35,6% el 2008, mentre que el castellà si fa no fa es manté, passant des del 47,2% al 45,9% durant el mateix període. Tot i que el català ha seguit augmentant tant en parlants com en coneixement escrit de la població, continua disminuint en percentatge respecte el total de la ciutadania catalana (ara les dades són de l'IDESCAT). A la part del País Valencià on el català és llengua pròpia –hi ha algunes comarques de l'interior on ho és el castellà– es produeix una substitució lingüística (per exemple a la ciutat d'Alacant, tal com explica Brauli Montoya en aquest treball), que és el procés al final del qual una comunitat lingüística acaba passant a formar part d'una altra comunitat lingüística per l'abandonament de la seva llengua i l'adopció d'una altra. Més que no pas la substitució lingüística, a les Balears el principal factor d'expansió del castellà és la immigració (treball de Bernat Joan, aneu directament a la p. 105). No cal dir que a la Catalunya Nord la substitució lingüística pel francès hi és molt avançada. Davant d'aquesta situació hi ha un intent de normalització de la llengua per part dels perversos nacionalistes que governen Catalunya, en el sentit d'una discriminació positiva cap a una llengua que va esdevenint minoritària.

Això és el que li contesto al meu amic, tot i que sé que la cosa no està tan clara. L'estiu passat, a la Universitat Catalana d'Estiu de Prada de Conflent, vaig topar amb un recull de les intervencions en la II Jornada de l'Associació d'Amics del professor Antoni M. Badia i Margarit (Cap a on va la sociolingüística?, Institut d'Estudis Catalans, 2006). La que més em va cridar l'atenció és la d'Albert Branchadell, professor de la Universitat Autònoma de Barcelona, el qual sosté que la subordinació de la sociolingüística catalana als interessos de la política lingüística governamental ha dificultat una major diversificació de les perspectives i els objectius de la disciplina i, sobretot, n'ha perjudicat la internacionalització. En conjunt, la sociolingüística catalana 'ha fet una contribució escassa (per no dir nul·la) a la sociolingüística general' (p. 92), idea que també recolza Emili Boix-Fuster en el mateix recull (p. 86). En aquest sentit, Branchadell posa l'exemple de com els dos diccionaris de sociolingüística més recents publicats en anglès no contenen ni una sola obra de sociolingüística catalana en la seva bibliografia, i 'cap dels dos no conté una entrada per al terme estrella de la sociolingüística catalana, que no és altre, òbviament, que «normalització lingüística», el qual no ha entrat a formar part del patrimoni conceptual de la sociolingüística general' (p. 94). Per últim, destacaria la crítica de Branchadell al poc interès de la sociolingüística catalana pel que és actualment un tema estel·lar de recerca, el bilingüisme (p. 98), per efecte del mateix excés de militància (recordeu que el bilingüisme no acostuma a ser ben considerat pels partidaris de la causa de la normalització del català, ja que es considera un estadi previ del procés de substitució lingüística). És interessant veure el post d'Albert Pla Nualart sobre el treball d'Albert Branchadell, així com l'escrit que aquest darrer va publicar sobre Joan Solà amb motiu de la seva mort, perquè s'hi enfronten la defensa d'un monolingüisme català com a única solució perquè la llengua minoritzada no desaparegui i la posició segons la qual el català es pot mantenir en una situació de bilingüisme.

29 d’ag. 2011

Més enllà de la independència (III)

Dit això, hi ha una sèrie de qüestions sobre el procés de la independència que no només no tinc clares sinó que em neguitegen i fins i tot m'obsessionen. La primera preocupació és la que m'han transmès alguns dels meus col·legues antropòlegs, ecòlegs polítics o geògrafs marxians, i que podríem resumir (i simplificar) de la següent manera. Tots els nacionalismes són projectes polítics d'unes elits que, amb una idea essencialista de nació, aconsegueixen un consens per a l'alliberament nacional que allunya els sectors populars del vertader alliberament, que no és altre que el de classe. Podeu llegir una versió (no gens marxiana i força ingènua) d'aquesta opinió a l'article de Javier Cercas El fracaso de la izquierda en Cataluña (El País, 15 de gener de 2011), que utilitzaré com a exemple.

La idea central de l'article de Cercas és que 'el nacionalismo es, aquí y en Moldavia, una ideología reaccionaria'. Malauradament no conec el cas de Moldàvia –sens dubte interessantíssim– però a Catalunya, que és el que ens interessa, aquesta afirmació no resisteix ni el més petit escrutini històric. El nacionalisme català neix a partir de finals del XIX i, simplificant moltíssim, arriba als anys de la Segona República amb dos corrents clarament diferenciats. Un és el de dretes, socialment conservador i, aquest sí, reaccionari, format pels grans propietaris de terres i els industrials de la Lliga, amb Cambó com a líder. L'altre és el d'esquerres, progressista i format per petits pagesos (sobretot rabassaires), obrers i burgesos republicans, amb l'Esquerra Republicana. Bé, doncs els dos únics intents de declaració d'independència de Catalunya (1931 de Macià, amb Cambó a l'exili, i 1934 de Companys) han estat protagonitzats per aquest darrer corrent, el qual al mateix temps que lluitava per l'alliberament nacional mirava de posar en marxa una reforma agrària perquè els rabassaires i els petits camperols poguessin accedir a la propietat de la terra. És clar que no proposaven una col·lectivització de la terra com els marxistes revolucionaris del POUM i els anarcosindicalistes de la CNT, i que durant la Guerra Civil aquestes dues visions es van enfrontar al camp català, però l'intent de reforma agrària del govern de la Generalitat hi és. Van ser els grans propietaris de terres, agrupats a l'Institut Agrícola Català de Sant Isidre, els que a través de la dreta espanyolista i també a través de la Lliga, van portar la reforma agrària al Tribunal de Garanties Constitucionals, argumentant que sobrepassava les competències de la Generalitat en matèria de legislació agrària. La llei és declarada inconstitucional, després se n'aprova una versió aigualida que tanmateix precipita l'entrada de la dreta catòlica al govern espanyol i la declaració de l'Estat Català per part de Companys.

Durant la guerra, els industrials i propietaris catalans no dubtaran a situar-se al bàndol de Franco, el qual els salvarà de la barbàrie roja, és a dir, de la gent que intentava reformar o col·lectivitzar l'accés a les seves fàbriques i terres. A canvi van haver de pagar un petit peatge: la llengua i el país. Per tant no m’ho crec pas, això que diu en Cercas que tots els nacionalismes són de dretes. Aquests dies estic rellegint Quim Monzó, i he topat amb un article (Cavallers mutilats de la mà esquerra, del Zzzzzzzz..., de 1987!) on diu que ho tenim fatal, això de l’esquerra a Catalunya. ‘Fatalíssim’, diu, mentre hi hagi qui, amb sentències com aquesta, condemni gent com Andreu Nin (cofundador del POUM) ‘al foc etern de les dretes’ per haver defensat la idea que en el seu combat per a l'alliberament, el proletariat ha de lluitar també contra l'opressió nacional (vegeu Els moviments d'emancipació nacional, el compendi La qüestió nacional a l'estat espanyol o els acords sobre la qüestió nacional adoptats en la creació del POUM el 1935).

Per continuar amb la desbarrada de Javier Cercas (en Tanques, tal com li deien els seus alumnes de la Universitat de Girona), ell considera que la causa profunda del fracàs de l'esquerra a Catalunya és 'el fet que continua essent presonera d'un discurs de resistència [nacionalista] que va servir en el passat antifranquista però no serveix en el present democràtic'. Si el PSC i els altres partits que eren d'esquerres ja no ho són no és perquè siguin nacionalistes catalans, sinó simplement perquè l'esquerra ha desaparegut del sistema de partits i dels governs a mesura que el consens neoliberal s'ha anat imposant, cosa que passa arreu d'Europa. Estic d'acord que emmarcar el debat polític en termes exclusivament identitaris quan ens estant robant els drets socials és fer-li un favor a la dreta, però atribuir el drama de l'esquerra a l'aspiració nacional és ridícul.